Francesco

04054270-37b2-4fbd-895f-f61bbd0a0019ENTREVISTA AL PAPA FRANCISCO
“El que levanta un muro termina prisionero del muro que levantó”
El Pontífice reclama no sólo la acogida de migrantes, sino también su integración en el país de llegada
Usted es hijo de un emigrante italiano que se fue a Argentina en barco. ¿Qué sensación personal tiene al enterarse de que han muerto más de 35.000 migrantes ahogados en el Mediterráneo?

Por la cabeza nada. Por el corazón, mucho dolor. No entiendo. No entiendo la insensibilidad. O no entiendo la injusticia de guerra, la injusticia de hambre, la injusticia de explotación, que hace que una persona migre buscando cosas mejores. Y la injusticia de quien le cierra la puerta.
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Usted ha dicho que “un país debe acoger a todos los refugiados que pueda”. ¿Cree que la Unión Europea debería acoger más de lo que lo ­hace?

La actitud fundamental es la del corazón abierto. Es la actitud cristiana, la de Biblia: recibirás y tratarás bien al migrante, porque no te olvides que vos fuiste migrante en Egipto. El primer paso es recibir. El segundo es acompañar. El tercero es promover al emigrante para integrarlo, el cuarto paso. O sea, recibir, acompañar, promover e integrar. Si no se dan estos cuatro pasos, el recibir es incompleto. El sólo recibir y dejarlos en la callees horrible, es una falta de respeto enorme.

¿Qué le parece que el barco de la oenegé Proactiva Open Arms que auxilia inmigrantes esté retenido en el puerto de Barcelona?

Me parece mal. Me consta que las autoridades de Barcelona están dispuestas a recibir, acompañar, promover e integrar. Lo he hablado con esas personas. Y el caso de Open Arms me parece una injusticia muy grande. ¿Para qué se hace? ¿Para que se ahoguen? Es simplista, pero si no los puedes rescatar… ¿Y para qué vienen? Viven en una desesperación, unida a una ilusión tan grande, que se lanzan… No miden las consecuencias. Y nosotros no medimos el dolor de esa gente.

¿Qué opina de la propuesta de algunos gobernantes como Donald Trump de alzar muros y vallasen las fronteras para frenar la inmigración?

El que levanta un muro termina prisionero del muro que levantó. Y eso es ley universal. Y eso se da en el orden social y en el personal. Si vos levantas un muro entre personas, terminas prisionero de ese muro que levantaste. Sí, defiendo mi autonomía, sí; pero te quedas solo como un hongo.

¿Qué les dice a los católicos de España que rechazan la inmigración?

Que lean el Evangelio. Son católicos, que lean el Evangelio. Y que sean coherentes.

Muchos inmigrantes huyen de situaciones de pobreza en sus países. ¿Es el sistema económico que domina el mundo, el capitalismo, el que provoca estas situaciones?

En general, sí. Cada vez hay menos ­ricos con mucha plata y cada vez hay más pobres con muy poca plata. Ese es el reloj de arena. El capitalismo concebido como salvaje, no una ­economía social de mercado, que si es social puede andar, la economía. Lo que no anda es el mundo de las fi­nanzas. También esto crea las guerras, por la posesión de la riqueza, ¿no es cierto?, sean internacionales o ­nacionales. Sostengo que estamos ya en una tercera guerra mundial, a pedacitos.

Si yo le digo que el Gobierno de mi país vende armas de guerra a Arabia Saudí, ¿qué me dice?

Me da pena. Pero te diría que no es el único gobierno.
Yo le hablo de nuestro caso, que es el que podemos conocer más de cerca.
No tienen derecho a hablar de la paz. ¿Están fomentando la guerra en otro país y después quieren la paz en el propio? La teoría del bumerán. La ­vida se las cobra, por uno u otro ca­mino. Si vos armas la guerra allá, la vas a tener en tu casa, quieras o no quieras.

Tenemos todavía víctimas de la Guerra Civil sepultadas en cunetas. ¿Qué le parece que haya gente en mi país que se oponga a localizar y enterrar esas víctimas desaparecidas?

Hablando de desaparecidos, tengo una historia fuerte. En Argentina fueron más de 30.000, en la época de la dictadura, y me tocó de cerca eso. Siempre he defendido el derecho a la verdad sobre lo que pasó. El derecho a una sepultura digna. A encontrar los cadáveres. En Argentina se sigue haciendo eso, lentamente… Es un derecho. No sólo un derecho de la familia, de la sociedad. Una sociedad no puede sonreír al futuro teniendo sus muertos escondidos. Los muertos son para ser enterrados, son para ser individualizados en los cementerios, pero no para ser escondidos. Nunca vas a tener paz con un muerto escondido. Nunca.

Si alguien que nos está viendo está sufriendo o ha sufrido abusos por parte de un religioso, ¿le recomienda que llame a la policía?
Por supuesto. Eso es lo que salió en la cumbre sobre los abusos.

Hubo víctimas poco contentas de esa cumbre...

Las cosas concretas de la cumbre fueron iniciar procesos. Y eso lleva su tiempo. De todas maneras, comprendo la gente que haya quedado insatisfecha, porque cuando hay un dolor de por medio, vos tenéis que callar, rezar, llorar, acompañar, y punto. Pero iniciar procesos es la manera para que sea irreversible la cura.

¿Por qué la mujer sigue sufriendo discriminación en nuestra sociedad y en la Iglesia?

Promover a la mujer en la Iglesia es escucharla, darle funciones. Pero eso no basta. Lo que no hemos logrado todavía es caer en la cuenta que la figura de la mujer va más allá de la funcionalidad. La Iglesia no puede ser Iglesia sin la mujer, porque la Iglesia es mujer, es femenina. Es La Iglesia, no El Iglesia. Una dimensión que no tenga feminidad en la Iglesia hace que la Iglesia no sea Iglesia.

Si alguna de las mujeres víctimas de trata le explicase que se ha quedado embarazada tras una violación, ¿entendería que quisieraabortar?

Yo la entendería a ella en su desesperación, pero también sé que no es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema.

¿Ni aunque sea en esas circunstancias tan extremas?

¿Es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema? ¿Es lícito alquilar a alguien para que la elimine?

Estuve con Pepe Mujica y le pregunté si tenía miedo a decepcionar. ¿Tiene usted la sensación de haber decepcionado a parte de su parroquia que esperaba cambios más progresistas?

Es una pregunta hecha en términos mediáticos. Te digo cómo la vivo yo. A mí no se me ocurre pensar si tengo miedo o no. Trato de no decepcionar en cuanto al cumplimiento de mi deber. Eso sí.

Usted dijo que no quería venir al Vaticano por los chismes que había, ¿a qué se refería?

El chismorreo es lo peor que puede haber, y acá lamentablemente hay chismorreo. No te digo que se vive en el chismorreo, pero hay. El chismorreo denigra a una persona. Sea cura, sea monja, sea laico… Vivir de cuentos. Eso te baja, te tira abajo la dignidad. Es de terror eso, vivir juzgando a los demás.

Jesús expulsó a los mercaderes del templo. ¿En el Vaticano hay mucho mercader?

Pero por hipócritas… no sólo porque vendían (risas). Sí, hay. Los hay, como en todos los sitios. El Estado de laCiudad del Vaticano no se salva de los límites y de los pecados y las vergüenzas de otras sociedades. Acá somos hombres y tenemos los mismos límites y caemos a veces en las mismascosas. Hay que ir limpiando. El trabajo es ir limpiando, limpiando, limpiando.
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Tratto da LA VANGUARDIA Internacional online – Archivio, in data 2 aprile 2019.

One Response to Francesco

  1. […] prigionieri dei muri che fanno. Primo. La storia dirà. Secondo: Jordi Évole, quando mi ha fatto l’intervista, mi ha fatto vedere un pezzo di quel filo con le lame. Ti dico sinceramente, sono rimasto commosso […]

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